La muerte de Miguel de Cervantes

 

Escribo este artículo en Alcázar de San Juan, Corazón de la Mancha y Cuna de CervantesCorazón de la Mancha es desde el 11 de julio de 1966, cuando queda así inscrita en el Registro de Denominaciones Geoturísticas del Ministerio de Información y Turismo. Geográficamente es evidente. Y Cuna de Cervantes es desde que en 1748, Blas de Nasarre, bibliotecario mayor de la Real Biblioteca, encuentra en el Libro Primero de Bautismos de la iglesia alcazareña de Santa María la Mayor la inscripción de un niño de nombre Miguel, que sus padres, Blas de Cervantes Sabedra y Catalina López, llevan a bautizar el nueve de noviembre de 1558.

partida de bautismo Alcazar

 

Desde ese momento se ha considerado al autor del Quijote hijo de Alcázar de San Juan. Unos años más tarde, en 1753, después de haber encontrado el fraile Martín Sarmiento la obra Topografía e Historia general de Argel, de Diego de Haedo, en la que aparecen datos de un Miguel de Cervantes, hidalgo principal de Alcalá de Henares, se busca y encuentra otra partida de bautismo de otro Miguel, que sus padres, Rodrigo Cervantes y Leonor Cortinas, llevan a bautizar el nueve de octubre de 1947 a la iglesia de Santa María la Mayor, de Alcalá de Henares.

Documentos encontrados posteriormente en el Archivo General de Indias de Sevilla, relativos a la relación de los rescates que los padres trinitarios realizaron en Argel, en el que aparece una anotación de un Miguel de Cervantes natural y vecino de Alcalá de Henares, hicieron que, definitivamente, se otorgara, por los académicos de la Real Academia de la Historia, la cuna del padre del Quijote a Alcalá de Henares.

Sin embargo, en Alcázar de San Juan, su partida de bautismo y la tradición transmitida por generaciones de padres a hijos, tiene más fuerza que todos los documentos históricos que lo vinculan a la ciudad alcalaína. Cervantes y Saavedras han convivido desde hace muchos siglos en esta parte de la Mancha, hasta hoy mismo. Así se lo recuerdan a Azorín en El Toboso cuando lo visita en 1905, y con sano orgullo manchego le aseguran que el abuelo del Miguel de Cervantes de Alcázar de San Juan, el autor del Quijote, era natural de El Toboso:

“Señor Azorín: que Miguel sea de Alcázar, está perfectamente; que Blas sea de Alcázar, también; yo tampoco lo tomo a mal; pero el abuelo, ¡el abuelo de Miguel!, no le quepa a usted duda, señor Azorín, el abuelo de Miguel era de aquí… yo he visto el árbol de la familia. ¡Yo he visto el árbol, señor Azorín! ¿Y sabe usted de dónde arranca el árbol?… el árbol arranca de Madridejos. Además, señor Azorín, en todos los pueblos estos inmediatos hay Cervantes; los tiene usted, o los ha tenido, en Argamasilla, en Alcázar, en Criptana, en El Toboso… ¡Pero váyales usted con esto a los académicos!…”

Esta vinculación familiar entre El Toboso y Alcázar de San Juan, entre la familia Cervantes, refuerza aún más nuestra tradición cervantina alcazareña. Y quijotesca, al estar en el corazón de la comarca de don Quijote, demarcada por los límites que establecen los lugares, nombrados explícitamente en el Quijote, de Tembleque, Quintanar de la Orden, Argamasilla de Alba y Puerto Lápice, y estar tan cerca de El Toboso y aún más de los molinos de viento de Campo de Criptana. ¡Pero váyales usted con esto a los académicos!

Se llegó incluso a localizar en el siglo XIX la casa donde vivió la familia de Blas de Cervantes Sabedra y Catalina López, muy cerca de la iglesia de Santa María, pero la indiferencia y desidia local la llevaron al derribo.

la casa de Cervantes-Alcazar

 

Los mismos académicos no se han puesto de acuerdo sobre el origen del segundo apellido del autor del Quijote. Para vincularlo con el alcalaíno han rebuscado en sus ascendientes, en hipótesis del sobrenombre árabe por sus heridas en una mano, etc. El Miguel alcazareño, sencillamente, era Cervantes López Savedra¡Pero váyales usted con esto a los académicos!

La tradición cervantina alcazareña es tan sólida que, durante varios años del siglo XX, se cambió oficialmente el nombre de la ciudad por Alcázar de Cervantes.

detalle del diario de sesiones_alcazar de Cervantes

 

Mucho se ha criticado a Nasarre por el descubrimiento de la partida de bautismo de Alcázar de San Juan y mucho más por haber escrito al margen de la inscripción “Este es el autor de la historia de don Quixote”. Pero los mismos académicos que lo critican no lo hacen por otro descubrimiento también suyo. En 1749, un año más tarde de pasar por la sacristía de la iglesia alcazareña, encuentra la partida de defunción y enterramiento del autor del Quijote, en la parroquia madrileña de San Sebastián, en la calle Atocha, casi a espaldas del convento de las monjas trinitarias donde fue enterrado su cuerpo, amortajado con el sayal de San Francisco, tras unos pocos metros de cortejo fúnebre a hombros de sus hermanos terceros franciscanos, desde la calle del León, donde vivió sus últimos años y falleció.

Partida de defunción_Cervantes

 

Si con el lugar de bautismo, o nacimiento, hubo polémica también la hay con la fecha de su muerte. Hay quien afirma que el día 23 de abril es el día de su entierro y que realmente murió el día de antes, el 22. Yo, sencillamente leo: “En 23 de abril de 1616 años murió Miguel de Cervantes Saavedra…”. Curiosamente este mismo día 23 de abril de 1616 murieron otros dos escritores: William Shakespeare y Gómez Suárez de Figueroa, más conocido como Inca Garcilaso de la Vega.

Para mí, ese día 23 de abril muere Miguel de Cervantes, pero el autor del Quijote, el escritor Miguel de Cervantes, muere unos días antes, el 19 de abril de 1616. Ese día, su genial pluma se secó para siempre después de escribir estas solemnes palabras en su estimado Persiles, dirigidas al Conde de Lemos, con una prosa todavía hoy inigualada:

“Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te escribo.

Ayer me dieron la Estremaunción y hoy escribo ésta: el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies a Vuesa Excelencia; que podría ser fuese tanto el contento de ver a Vuesa Excelencia bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los Cielos, y por lo menos sepa Vuesa Excelencia este mi deseo, y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar aun más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía me alegro de la llegada de Vuesa Excelencia, regocíjome de verle señalar con el dedo, y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas, dilatadas en la fama de las bondades de Vuesa Excelencia.  

Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos de Las semanas del jardín y del famoso Bernardo. Si a dicha, por buena ventura mía (que ya no sería ventura, sino milagro), me diese el Cielo vida, las verá, y con ellas fin de La Galatea, de quien sé está aficionado Vuesa Excelencia. Y, con estas obras, continuando mi deseo, guarde Dios a Vuesa Excelencia como puede. De Madrid, a diez y nueve de abril de mil y seiscientos y diez y seis años”        

Un día después de recibir el Santo Óleo, de saberse muy cerca del tránsito a la otra vida, aún le quedan fuerzas para llevar la pluma al tintero y escribir estas palabras de agradecimiento y adiós. Es el Cervantes serio, trascendental, que sabe que se va ya de esta vida. Leyéndolo solo me queda decir: ¡AMÉN!

No sé si el Prólogo lo escribió ese mismo día, supongo que sería unos días antes. En él también se despide de todos, pero aún aflora la fina ironía y el buen humor de Cervantes: “¡Adiós, gracias! ¡Adiós, donaires! ¡Adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo y deseando veros presto contentos en la otra vida!”

¿Se imaginan las caras de sorpresa de los lectores de su obra póstuma, el Persiles, cuando esta ve la luz en 1617, leyendo el deseo de verlos pronto en la otra vida? Como se dice por aquí: ¡Genio y figura hasta en la sepultura! Aunque, conociendo la gracia, ironía y buen humor de don Miguel, esto no les sorprendería a sus regocijados amigos. Seguro que esbozarían una leve sonrisa de complicidad con el genio.

¡Que en paz descanses, don Miguel!

¡Y, no nos esperes tan pronto!

Este artículo lo termino de escribir y lo publico el día 19 de abril de 2019, Viernes Santo, cuatrocientos y tres años después de morir la genial escritura de Cervantes.

madrugá

 

Dentro de unos días celebraremos el Día del Libro, cuatrocientos y tres años después de morir Cervantes.

                                                                                  Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote  https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/2019/04/19/la-muerte-de-miguel-de-cervantes/

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Dibujo de Currito Martínez “el Petardo”

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El dibujante residente en Huelva (¡Viva Huelva y viva Málaga!) Currito Martínez, conocido como “el Petardo”, nos ha regalado y dedicado este dibujo en el que don Quijote le dice a Sancho la última palabra del Quijote.

Muchas gracias, amigo Curro. Un fuerte abrazo de toda la Sociedad Cervantina de Alcázar

SCA

Barcino y Butrón, los perros del Quintanar y otros cánidos en la obra de Cervantes

ZACARÍAS LÓPEZ–BARRAJÓN BARRIOS

zacabarrios@telefonica.net

Académico correspondiente por Quintanar de la Orden (Toledo), Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo

Tussell

Dibujo de Tussell para ilustrar el Quijote. Tomado de QBI, Quijote Banco de Imágenes (http://qbi2005.windows.cervantesvirtual.com/)

Resumen: Muchos han sido los aspectos que se han investigado en torno a Cervantes y su obra, con este trabajo queremos rendir homenaje a los perros destinados al pastoreo y originarios del Quintanar (hoy Quintanar de la Orden, villa cervantina por méritos propios) Barcino y Butrón, que aparecen mencionados en el capítulo setenta y tres de la segunda parte del Quijote y por ende al resto de cánidos que aparecen en distintas obras cervantinas. Nos remontaremos en la historia a la existencia del perro y su funcionalidad, hasta la vigencia de su trabajo, que está abocado a desaparecer.

Palabras clave: Barcino, Butrón, cánidos, Quintanar, Cervantes.

Abstract: With this work we want to pay tribute to the dogs destined for shepherding and originally from the Quintanar (now Quintanar de la Orden, Cervantina villa by its own merits) Barcino and Butrón, that appear mentioned in the chapter seventy and three of the second part of the Quijote and therefore to the rest of canids that appear in different works of Cervantes. We will go back in history to the existence of dog and their functionality, until the validity of their work, which is doomed to disappear.

Keywords: Barcino, Butrón, dogs, Quintanar, Cervantes.

 

  1. EL PERRO Y SUS FUNCIONES, ORIGEN Y VIGENCIA

La aparición del perro en la historia se empareja a la existencia del hombre, cumpliendo numerosas tareas como: cazador, pastor, animal doméstico, etc.; de ello nos dan buena cuenta la arqueología, el arte y la escritura. Así, recientemente hemos conocido la existencia de una tumba canina en Alcacer do Sal, que investigadores hispano–lusos han clasificado como de tipo ritual–afectivo/ceremonial y que representa el hallazgo más antiguos en el sur de Europa con una antigüedad de 8000 años a de C1.

En el antiguo Egipto conocemos al dios Anubis, que tenía cuerpo de perro y cabeza de chacal; entre la población era considerado un animal sagrado y si fallecía se guarda luto rapándose sus amos la cabeza2. La civilización griega también tenía presente al perro en su mitología, como el caso del perro que el dios Plutón mandó vigilar los infiernos: el can–Cerbero. También Homero en su Odisea pone de relieve la fidelidad del Argos, el perro de Ulises, al identificar a su amo cuando vuelve a su patria3. En la antigua Roma también se empleaban los perros en distintos cometidos: guardianes de los templos, peleas del circo, en la guerra, en cacerías y como animales domésticos/de compañía donde los patricios competían por poseer los más valiosos4.

Ya en época medieval, en una sociedad eminentemente agraria, la posesión de animales tenía un gran valor, aunque la recomendación de la iglesia de no tener animales hace que haya poca información sobre los mismos5, pues era solo la nobleza la que los podía tener, dedicándolos a la caza y sirviéndoles como símbolo de prestigio. También la iglesia se ayudó del perro para la representación iconográfica de sus Santos, como San Roque; y a finales de esta época aumentó su papel como animales de compañía siendo el perro faldero su gran aportación, eran animales de pequeño tamaño que las damas y los niños podían tener en su regazo6.  En esta época (1350 y 1380) también se escriben tratados, la mayoría de origen francés a excepción del Libro de la cetrería de Federico II Hohenstaufen (rey de Sicilia en los s. XII–XIII), que se refieren al perro en sus funciones como cazador. Tal es caso del dedicado a la caza por Gastón III, Conde de Foix que entre 1387–1389 dicta a un escriba, recogiendo sus experiencia y enseñanzas sobre su gran pasión: la caza. Tuvo muchísimo éxito en la época a tenor de las copias manuscritas que se realizaron del mismo7; incluía consejos sobre la naturaleza del lebrel, mastín, perdiguero o alano, etc. No hay que olvidar que de similares características encontramos en Castilla el Libro de la caza del infante don Juan Manuel (escrito a partir de 1329), que aunque incompleto aborda en cinco capítulos distintos aspectos de este arte de reyes y nobles. Divide la obra en tres partes: cetrería, geografía cetrera y montería, presentando de manera teórica y práctica el arte de la cetrería y las diferentes formas de caza8.

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Más importante que el anterior sería el Libro de la montería de Alfonso XI (al menos inspirada y corregida por él), que continuando la gran labor cultural de su abuelo, Alfonso X “el Sabio”, quien ya en sus Partidas (1251–1265) recomendó la caza y la cetrería como actividades más adecuadas para reyes y nobles, aunque en Las cantigas de Santa María (segunda mitad del siglo XIII) tachaba esta actividad como vicio de los hombres. Así, se describen en la obra parajes y montes, diserta sobre la caza mayor, describiendo castas de perros que se empleaban en las monterías etc. (Fig. 1)9.  Se imprime por primera vez en Sevilla, en el año 1582 y es comentado por Gonzalo Argote de Molina, que cuenta como el Rey reúne a sus monteros para que les transmitan sus conocimientos de caza y los montes del reino donde se desarrollaba10. La obra se divide en tres libros con numerosos capítulos cada uno; el primero versa sobre los monteros y concede especial atención a los perros: cómo formarlos para que sean buenos y sus clases; el segundo trata sobre las heridas que reciben los perros de los animales fieros y de cómo curar estas; el libro tercero describe los montes del reino aptos para la caza11.

Será a comienzos del Humanismo cuando aparezcan los primeros tratados de agricultura como el de Alonso de Herrera (1513), realizado por encargo del Cardenal Cisneros con la finalidad de mejorar las técnicas agrícolas. La dificultad del trabajo era grande, ya que suponía el primer tratado de esta índole que se escribía en castellano y estaba destinado, como la mayoría de estas obras, a ser leído por los propietarios de la tierra y no por los pequeños campesinos, lo que le confería un carácter didáctico. Su éxito fue notable ya que en vida del autor se llegaron a imprimir seis ediciones, otras seis más tras su fallecimiento y las que vinieron en siglos posteriores siendo referencia obligada en las publicaciones que surgieron sobre el tema. La obra se dispone en seis libros que tratan una serie variadísima de temas relacionados con la agricultura y ganadería; así en el libro quinto encontramos sendos capítulos (XI y XII) dedicados a los pastores y a los perros; en este último habla d los necesarios qué son, cuáles son los mejores para cada uso (ganado, casa, etc.) y qué condiciones deben tener, qué deben comer, cómo deben encastarse, cuáles son sus enfermedades y cómo curarlas12.

Ya en pleno Renacimiento los animales son considerados indispensables por la corte y la pintura se encargará de corroborarlo plasmando los perros en distintas situaciones ya comentadas (cazando, en el palacio, en la casa, etc.), una de las obras que mejor ilustra esta idea es el curioso retrato de Doña Juana de Lunar, cuidadora de los perros de la Infanta Isabel Clara Eugenia, que aparece en una habitación rodeada de nada menos que cuarenta y dos ejemplares de perro, donde cada uno lleva inscrito su nombre en la parte inferior13 (Fig. 2).

Nueva imagen (1)

La tenencia de animales fue asentándose como costumbre en las siguientes centurias, siglos XVII-XVIII, aunque parece ser que la idea de poseer perros como animales de compañía es de época victoriana (siglo XIX), cuando la sociedad ya no percibe amenaza en los animales debido al amplio conocimiento que se tenía de estos, que hasta posibilitó el origen de nuevas razas; esos sí, siempre reservado este disfrute de animales de compañía a las clases medias y altas. A partir de aquí, la presencia del perro, y todo lo que le rodea, en la vida del hombre ha sido mucho mayor. No podíamos dejar pasar la ocasión de encontrarnos viviendo en el año del perro para la cultura china, que da una especial notoriedad a este animal, ya que algún emperador japonés del siglo XVIII nació bajo este signo y se le tiene en alta estima sobre los demás animales del zodiaco, propiciando su protección mediante legislación específica con quien atentase contra ellos14.

 

  1. LOS CÁNIDOS EN LA OBRA DE CERVANTES

Indudablemente la obra de Miguel de Cervantes está salpicada de alusiones a numerosos cánidos como fiel compañero del hombre en distintas situaciones y trabajos (Fig. 3), además, por si esto fuera poco, dos perros protagonizan una de sus novelas ejemplares más populares, como a continuación veremos. En La Galatea (1585), primera novela de Cervantes de tema pastoril no podían faltar las alusiones al perro tratándose de este oficio y en el primer libro dice15: ”… mi perro Gavilán con el Manchador…”; también dice16: “…cuando las pastoras sintieron grandísimo estruendo de voces de pastores y ladridos de perros, que fue causa para que dejasen la comenzada plática y se parasen a mirar por entre las ramas lo que era. Y así, vieron que por un verde llano que a su mano derecha estaba, atravesaban una multitud de perros, los cuales venían siguiendo una temerosa liebre, que a toda furia a las espesas matas venía a guarecerse. Y no tardó mucho que por el mismo lugar donde las pastoras estaban la vieron entrar e irse derecha al lado de Galatea; y allí, vencida del cansancio de la larga carrera y casi como segura del cercano peligro, se dejó caer en el suelo con tan cansado aliento que parecía que faltaba poco para dar el espíritu. Los perros, por el olor y rastro, la siguieron hasta entrar donde estaban las pastoras; más Galatea, tomando la temerosa liebre en los brazos, estorbó su vengativo intento a los codiciosos perros, por parecerle no ser bien si dejaba de defender a quien de ella había querido valerse. De allí a poco llegaron algunos pastores, que en seguimiento de los perros y de la liebre venían, entre los cuales venía el padre de Galatea…”. En el segundo libro de la obra dice17 “…que de todos llevaban el saco aquellos descreídos perros…”. Y en el cuarto libro de la misma dice18: “… que luego conocieron ser cazadores en el hábito y en los halcones y perros que llevaban…”. En las Novelas ejemplares (1590–1612), relatos cortos con carácter didáctico y moralizante también aparece citado el perro. En la Gitanilla se relata la historia de una muchacha gitana que luego resulta ser de origen noble y hay hasta siete referencias al perro, de las que ponemos un ejemplo19:  “…Sucedió, pues, que, teniendo el aduar entre unas encinas, algo apartado del camino real, oyeron una noche, casi a la mitad de ella, ladrar sus perros…”. En el licenciado Vidriera, se dice20: “…La caza de liebres dijo que era muy gustosa, y más cuando se cazaba con galgos prestados…”. En el Casamiento engañoso se narra la historia de un engaño de una meretriz a un militar y hay hasta once referencias al perro, veamos un ejemplo21: “… con ir allí con tanta mansedumbre que más parecen corderos que perros…” y “…vi con mis ojos a estos dos perros, que el uno se llama Cipión y el otro Berganza…”. Esta novela se dice que es la introductoria del Coloquio de los perros o Novela y coloquio, que pasó entre Cipión y Berganza, perros del Hospital de la Resurrección, que está en la ciudad de Valladolid, fuera de la puerta del Campo, a quien comúnmente llaman “Los perros de Mahudes”. Entre las dos pudieron formar una sola composición y en ella aparecen como personajes principales los perros, que el protagonista del casamiento engañoso nombra y que en su proceso febril y delirante cree ver dialogando por las noches de sus azarosas vidas, recorriendo distintos lugares (Sevilla, Montilla, Granada y Valladolid) y sirviendo a distintos amos (un carnicero, un mercader, gitanos, un morisco, etc.). Aunque toda la obra está salpicada de referencias a los perros, pongamos algún ejemplo22: “…pareciéndome ser propio y natural oficio de los perros guardar ganado…”.

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En el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605) aparece mencionado un galgo en el primer capítulo de la obra23, describiendo al protagonista como un hidalgo de segunda con los gustos de esa clase social y “amigo dela caza”24, que es para lo que se usan ese tipo de perros, que si hoy día se acostumbra a decir que se parecen a sus dueños, no buscó mejor ejemplo su autor. A partir de ahí las referencias son constantes: en el capítulo XXIII andan nuestros protagonistas por Sierra Morena y dice25 “…hallaron en un arroyo, caída, muerta y medio comida de perros y picada de grajos, una mula ensillada y enfrenada…” haciendo alusión a los ejemplares hambrientos (con o sin dueño) que por campos y montes comen lo que pueden. En el capítulo XLI, donde todavía prosigue el suceso del cautivo, dice26: “…Oh infame moza y mal aconsejada muchacha! ¿Adónde vas, ciega y desatinada, en poder destos perros, naturales enemigos nuestros?…”. En el capítulo LII, donde tuvo Don Quijote el episodio del cabrero y el malogrado encuentro con los disciplinantes dice27: “…Reventaban de risa el canónigo y el cura, saltaban los cuadrilleros de gozo, zuzaban los unos y los otros, como hacen a los perros cuando en pendencia están trabados…”. Sin olvidar en este libro primero que en muchas de las partes que entran en acción los pastores, ahí se suele citar al animal, ya que era muy frecuente el uso de perros en sus labores.

En el ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615) también hallamos referencia a perros, como en el en el capítulo IX dice28: “…No se oía en todo el lugar sino ladridos de perros…” se refiere a la entrada de Don Quijote y Sancho en El Toboso y como rompían el silencio los ladridos de los perros en las casa y corrales, posiblemente de agricultores y ganaderos como pueblo de tradición agropecuaria. En el mismo capítulo, unas líneas más adelante dice: “…podría ser que en algún rincón topase con ese alcázar, que le vea yo comido de perros, que así nos trae corridos y asendereados…”. En el capítulo XII, en la aventura con el caballero de los Espejos dice29: “…Y no le parezca a alguno que anduvo el autor algo fuera de camino en haber comparado la amistad de estos animales a la de los hombres; que de las bestias han recibido muchos advertimientos los hombres y aprendido muchas cosas de importancia, como son: de las cigüeñas, el cristel; de los perros, el vómito y el agradecimiento; de las grullas, la vigilancia; de las hormigas, la providencia; de los elefantes, la honestidad, y la lealtad, del caballo…”. En el capítulo XXV, que trata de la aventura del rebuzno del titiritero dice: “…y cuántos y de qué color serían los perros que pariese. A lo que el señor judiciario, después de haber alzado la figura, respondió que la perrica se empreñaría, y pariría tres perricos, el uno verde, el otro encarnado y el otro de mezcla, con tal condición que la tal perra se cubriese entre las once y doce del día, o de la noche…”. En el famoso capítulo XXXIV del desencantamiento de Dulcinea dice30: “…de manera que unos a otros no podían oírse, así por el ladrido de los perros como por el son de las bocinas…” y también “cuando, acosado de los perros y seguido de los cazadores…”. En el capítulo LXXIV, antes de fallecer Don Quijote, el bachiller Sansón Carrasco, para animarle dice que ha comprado dos perros a un ganadero de Quintanar: Barcino y Butrón, de ellos trataremos más adelante y dice31: “dos famosos perros para guardar el ganado…”.

En su última novela los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617) en el capítulo XVIII del primer libro dice32: “…y andan en manadas por los campos y por los montes, ladrando ya como perros, o ya aullando como lobos…” y en el capítulo VIII del segundo libro dice33: “…pensando que me mordían las faldas los perros…”. Por último nombrar alguna referencia al perro en su producción teatral; en Viaje del Parnaso34 (1614) se alude a los cánido dos veces. En las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados35 (1615), se cita al perro en: el gallardo español (hasta diez y ocho veces); en la casa de los celos y selvas de Ardenia (una vez); en los baños de Argel (se cita quince veces como adjetivo despectivo hacia los cautivos); en la gran sultana doña Catalina de Oviedo (seis veces como adjetivo despectivo a la persona); en Pedro de Urdemalas (una vez). En los entremeses aparece una vez citado el perro en: la elección de los alcaldes de Daganzo, la guarda cuidadosa, la cueva de Salamanca y el viejo celoso; mientras que se alude dos veces al perro en el vizcaíno fingido. También se cita una vez en la Numancia o el cerco de Numancia36 (1585) y dos veces como adjetivo despectivo en el trato de Argel (1582), luego refundida en los baños de Argel37. Hasta aquí algunas de las muchas referencias a los perros en las obras de Cervantes que cómo veis son citados en general, sin especificar apenas nombres (excepto en la elección de los alcaldes de Daganzo que cita Alba38), raza (excepto en el galgo que poseía don Quijote39 y la alusión a la caza con galgos en el licenciado Vidriera40), y hablando de su peripecias como pastores –en el Quijote y la Galatea– o como término despreciativo hacia los hombres. Mención aparte merecen los protagonistas del coloquio de los perros, que en sus diálogos, ejecutan una verdadera crítica social con tintes de picaresca.

Cabe mencionar también las obras del siglo XX, que continúan la historia de don Quijote –vivo o muerto– como las de Camón Aznar, Andrés Trapiello, etc., en las que vemos como los autores nos presentan un Quijote dedicado al pastoreo que usa, junto con su escudero, los nombres de Quijotiz y Pancino, y se lanzan a vivir aventuras pastoriles41.

 

  1. BARCINO Y BUTRÓN, LOS PERROS DEL QUINTANAR

Para el último lugar hemos dejado este apartado que trata de los perros que aparecen en el capítulo 74 de la segunda parte del Quijote42: “…y que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar…” Como ya sabrán, la localidad a la que se refiere es Quintanar de la Orden, en la actual provincia de Toledo, que también aparece citada en el capítulo IV de la primera parte cuando un labrador, Juan Haldudo, está castigando a su criado (zagal), Andrés (Andresillo), por haber perdido parte del ganado (ovejas)43. En ambas referencias existe la interesante coincidencia de que se alude al tema de la ganadería, pues en la escena de Andrés a su amo se le identifica como labrador, aunque al mozo se le castiga por perder algunas cabezas de ganado (ovejas), por lo que la dedicación de Juan Haldudo su dedicación sería la explotación agropecuaria. Mientras que en el caso de los perros mencionados en el último capítulo se explicita, que su destino iba a ser el pastoreo, ya que los habían comprado a un ganadero de Quintanar y además tenían fama por algo, quizás porque sus dueños los criaban muy bien para el desempeño de su labor.

Volvamos a los perros, Barcino y Butrón, pues en algunas ediciones anotadas aparece una breve descripción de los mismos, diciendo que sus nombres son usuales para perros, teniendo Barcino el pelo canela y blanco, mezclados (muy parecido a la definición de la RAE: dicho de ciertos animales, especialmente de perros, toros y vacas: de pelo blanco y pardo, y a veces rojizo); y Butrón sería de color leonado, como el buitre44. En cuanto a la significación de estos nombres se han barajado algunas teorías como la que pudieran referirse a Lutero y Calvino: combinando los nombres de sus letras y por el comportamiento del bachiller Sansón Carrasco como un pastor protestantes45. También pudiera ser que Barcino fuera Barcelona (denominada así en época romana) y Butrón podría ser una oquedad hecha en el suelo para ventilar las cuevas del vino o relacionarlo con el termino Bruto–?–; sea como fuere lo que si es cierto que el nombre de Barcino ya lo usa Cervantes en el coloquio de los perros donde dice46: “…Y, asimismo, me puso nombre, y me llamó Barcino…” y “…¡al lobo, Barcino!…”, recurso este frecuentemente usado por el autor, puesto que en la misma novela cita a otro personaje que nos suena: Monipodio del que dice47:  “…a quien llamaban Monipodio, era encubridor de ladrones y pala de rufianes…”.

Sin duda se está refiriendo a dos ejemplares del tipo carea, perro definido como obediente, intuitivo, pequeño, pequeño pero bien proporcionado (1,5 m. de alto y unos 12–18 kg. de peso), dotado para el trato con el ganado y también buen cazador48. Son usados como ayuda por los pastores manchegos y de otros territorios; servían para conducir el ganador y ayudar al pastor a recogerlo, agruparlo, etc., para ello se les colocaba un cascabel que advirtiese de su presencia al rebaño. Otros canes que se empleaban en estas tareas eran los mastines (para la defensa de los lobos y otras alimañas, se les colocaba en el cuello un collar de clavos o carlancas), alanos y otros ejemplares sin raza definida; lo importante es que estos procedieran de buenos ancestros (y tuviera el pelo largo y siete uñas en las patas traseras49) pues había más posibilidades de que desempeñaran bien su oficio para el que el pastor llevaba de tres a cinco ejemplares, ya que si no servían el pastor los echaba de su lado y si, por el contrario, eran demasiados fieros con el ganado se los sacrificaba. La importancia de los perros ha sido destacada por numerosos tratados como ya vimos en la Edad media, pero en épocas posteriores también encontramos obras que ponen de manifiesto la trascendencia de estos animales en sus trabajos: la obra de Daubenton50 nos desgrana en su segundo capítulo (Perros y lobos) numerosos aspectos relacionados con la enseñanza de estos, las mejores razas para el pastoreo, etc. Estas ideas también las recoge Manuel del Río51: utilidad de los perros, número necesario, higiene y medicina de los mismos (quitarles el moquillo), etc.

La vida pastoril se remonta al principio de los tiempos aunque será en la Edad Media donde hay un gran desarrollo, es Castilla constituyó uno de los recursos más importantes de la corona, pues con el comercio de la lana se obtenían importantes beneficios. De la gestión de esa actividad se encargaba el Honrado Concejo de la Mesta (La Mesta, creada hacia 1270), una institución que agrupaba a ganaderos (pastores) castellanos defendiendo sus intereses, velando por el cumplimiento de las normas o fueros que la regían52 y vertebrando la actividad de la trashumancia a través de cañadas, cordeles, caminos y veredas. Dentro de la Mesta existían ordenanzas para la protección de los perros contra el maltrato de sus amos, que si las transgredían podían ser sancionados con una multa en dinero o en ovejas.

En la Mancha el tipo de ganado que se daba era, mayoritariamente, el ovino que se extendía por los territorios de la orden de Santiago, en el caso de Quintanar, cohesionado por algunas de las cañadas que por él pasaban: Real de Cuenca, Real Soriana oriental, Real de Alcázar, Cordel de los Serranos y numerosas veredas locales53 por las que aún se pastorea (Fig. 4).

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  1. CONCLUSIONES

Hemos querido que el lector aprecie la estrecha relación del hombre con el perro desde los albores de la humanidad –quizás por su fidelidad– y como distintas disciplinas: la arqueología, el arte y la escritura se han encargado de dejarnos abundante información y representación de los perros en las numerosas situaciones en los que se les ha empleado: la caza, el pastoreo, la guerra, la vigilancia y como animal doméstico de compañía.

La obra cervantina no está exenta de la aparición de este animal en distintas situaciones, aunque la que destaca por encima de las demás es su empleo como perro pastor del ganado –buen ejemplo son Barcino y Butrón– de los que hemos ahondado en su villa y en su oficio, extendido por toda La Mancha y España entera; sin olvidar la magnífica personificación de estos animales en el coloquio de los perros donde se pone de manifiesto como la vida pastoril no es tan idílica como se nos muestra en las novelas donde sus personajes cantan, bailan, se enamoran, etc., sino que pasan mil penurias.

Este trabajo pretende ser un homenaje a los pastores y sus fieles compañeros los perros en general, usando como pretexto la presencia de dos ejemplares quintanareños para pastorear en la inmortal obra de cervantes: el ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha.

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Notas

1          https://rescateanimalmx.wordpress.com/2011/07/07/una–sepultura–prehistorica–revela–la– antiguedad–del–carino–a–los–perros/.EFE.

2          Gerzovich Lis, C. Nuestro perro: uno más en la familia, Planeta, 1998.Barcelona, p. 3.

3          Ibid.

4          Ibid.

5          Ibid.

6          Morales Muñiz, D.C. “De perros, mangostas y papagayos: animales de compañía en los tiempos medievales” en Medieval Animal Data–Network. Multidisciplinaryresearchon medieval animals, 25 de mayo 2015. https://mad.hypotheses.org/546.

7          Avril, F. (lectura de Gustave Fauvert), “Ars Venatoria: El Livre de chasse de GastonFébus” en FMR, nº 74, 2003, pp. 54-80.

8          Fradejas, J.M y Calero, F., D. Juan Manuel. Libro de la caza (edición facsímil de Guillermo Blázquez), Madrid, 1998, pp. 18–30.

9          Argote de Molina, G., Libro de la monteria que mando escrevir el muy alto y muy poderoso Rey Don Alonso de Castilla y de León, último de este nombre, Sevilla, 1582, p. 25.

10        López Serrano, M., Libro de la montería del Rey de Castilla Alfonso XI, Editorial Patrimonio Nacional, 1987, pp. 18–19.

11        Ibid., p. 20

12        De Herrera Alonso, G., Agricultura general, (edición de Eloy Terrón), Ministerio de Agricultura, 1996, Madrid, pp. 347-350.

13        Morales Padrón, R., “Los perros en la pintura”, en Laboratorio de arte, 5, 1992, p. 266.

14        Ibid. Notas 1 a 5.

15        Cervantes, M., La Galatea, Edición conmemorativa IV centenario del Quijote, Aneto, Zaragoza, 2005, p. 18.

16        Ibid., p. 45.

17        Ibid., p. 78.

18        Ibid., p. 5.

19        Cervantes, M., Novelas ejemplares, (Prólogo–notas de Francisco Alonso), nº 144, EDAF, Madrid, 1986, pp. 88–89.

20        Ibid., pp. 484–486.

21        Ibid., pp. 262.

22        Ibid., p. 496.

23        Cervantes, M. Don Quijote de la Mancha, edición de Castilla La Mancha, (al cuidado de Francisco Rico), JJ.CC. CLM, Toledo, 2005, p. 27.

24        Ibid., p. 28.

25        Ibid., p. 217.

26        Ibid., p. 432.

27        Ibid., pp. 522–523.

28        Ibid., p. 609.

29        Ibid., p. 633.

30        Ibid., p. 743.

31        Ibid., p. 1099.

32        Cervantes, M., Los trabajos de Persiles y Sigismunda, Espasa, Madrid, 1968, p. 73.

33        Ibid., p. 120.

34        Viaje del Parnaso y otras poesías, Penguin Clásicos, Barcelona, 2015.

35        Ocho comedias y ocho entremeses nuevos. Nunca representados, RAE, Madrid, 1984.

36        El trato de Argel y la Numancia. Aneto, Zaragoza, 2005.

37        Ibid.

38        Ibid., nota 34, p. 131.

39        Ibid., nota 23.

40        Ibid., nota 21.

41        Camón Aznar, J., El pastor Quijótiz, Espasa Calpe, Colección Austral, nº 1480, 1969, Madrid, pp. 13–27.

42        Ibid., nota 31.

43        Cervantes, M., Don Quijote de la Mancha, edición de Castilla La Mancha, (al cuidado de Francisco Rico), JJ.CC CLM, Toledo, 2005, pp. 48–51.

44        Ibid., p. 1099.

45        Alarcón Correa, J., El Quijote, Cervantes y Avellaneda, ediciones AACHE, Guadalajara, 2015, p. 184.

46        Ibid nota 19, p. 496.

47        Ibid nota 19, p. 518.

48        Pérez Fernández–Carnicero, A., La ganadería en Lillo, edición del autor, 2015, Lillo (Toledo), p. 108.

49        Elías Pastor, L.V. y Muntión C., Los pastores de Cameros, Gobierno de la Rioja y Ministerio de agricultura, pesca y alimentación. 1989, Logroño, p. 109.

50        Daubenton Louis, J.M., Instrucción para pastores y ganaderos (traducida por don Francisco Gonzalez…), 1798, Imprenta Real, por D. Pedro Pereyra, Madrid, pp. 18–33.

51        Del Río, M., Vida pastoril, Edición facsímil de Maxtor, Valladolid, 1978, pp. 3, 4, 24.

52        VV.AA. (Coords. ANES, G y GARCÍA SANZ, A.), Mesta, trashumancia y vida pastoril, I+P, Madrid, 1994, p.207.

53        VV.AA. Apuntes sobre trashumancia y pastoreo. Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, 2005, Toledo, pp. 29, 126, 159, 160, 163, 165.

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La Agricultura en El Ingenioso Don Quijote de la Mancha

mo

Marciano Ortega. Sociedad Cervantina de Alcázar

Coincidiendo con la luz pública de este número de la Encina en el mes de abril, el mes de las letras en el que recordamos el aniversario del fallecimiento de dos gigantes de la Literatura Universal : Miguel de Cervantes y William Shakespeare; el mes del libro, el mes por antonomasia del recuerdo y revivir la obra cervantina, desarrollándose por todo el territorio español actividades y homenajes a las obras literarias y en especial a Cervantes, por ende este artículo es sumarse, acercarse a este mes de alma cervantina.

Nuestra obra literaria más universal nos hace una magnífica descripción de la agricultura y ganadería de principios del siglo XVI hasta como la conocieron nuestros padres y antepasados. La obra del “El Ingenioso Don Quijote de la Mancha” toda ella es una verdadera enciclopedia de múltiples materias y una de ellas es la descripción de la vida agrícola.

Al comienzo nos acerca a la medida de superficie agrícola más común en Castilla, la
fanega: “vendió muchas hanegadas de tierra de sembradura para comprar libros de
caballerías en que leer” (Don Quijote I, 2) esta medida de la fanega tiene diferencias de unas localidades a otras pero ha perdurado hasta hoy que nuestros mayores la siguen manteniendo como referencia, y nos describe la dimensión de la hacienda en el concepto de no alcanza a más de “cuatro cepas y dos yugadas(1) de tierra”, (Cervantes, II, II); aquí nos encontramos la superficie de Alonso Quijano que en secano serían 64 has de cereal es una explotación importante para una casa de labor, aunque el viñedo es poco representativo según la expresión utilizada; estaba en aquella época entre ser hijodalgo, el que tiene bienes propios con que mantenerse o caballero el que sus bienes le permitían mantener un caballo y servir con él en la guerra.

En otro pasaje hablando de la sabiduría de Crisóstomo, se señala como aconsejaba
sobre el modo de la siembra a su padre y a sus amigos: “(…) sembrad este año cebada, no
trigo; en éste podéis sembrar garbanzos y no cebada; el que viene será de guilla de aceite; los tres siguientes no se cogerá gota” (Don Quijote I, XII). Esta sabiduría es una aplicación agrícola, es la técnica de rotación de cultivos para aumentar la producción, extrayendo el máximo rendimiento a la tierra.

Dentro de la rotación de cultivos, del descanso obligado de la tierra manchega nos la
señala Sancho la práctica del barbecho para recuperar la tierra y mejorar el rendimiento de las siembras anuales: “Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre…”. (Don Quijote I, XXV).

Otra labor con un gran peso en Castilla durante el verano es la recolección de los
cereales, que aparece reflejada en el pasaje que Sancho, molido por el manteo, suplica a su señor: “… el volvernos a nuestro lugar, ahora que es tiempo de la siega…” (Don Quijote I, XVIII) la aventura se desarrolla entre junio y julio, y el escudero quiere regresar a segar a su aldea.

La época de la siega tiene una gran dimensión en la vida económica y social en España
y por ende en La Mancha, no solamente en los tiempos de Cervantes sino hasta 1950 con la aparición de la segadores, los conocidos como braceros que iban en busca del jornal de pueblo en pueblo, desde el Sur, en Andalucía comenzando la siega en mayo, hasta el Norte, para  acabar en el mes de agosto, y así nos lo refleja Sancho que así se desplazaba de su aldea a segar a otra población:

“A menos de la mitad pararé, si Dios fuere servido —respondió Sancho—. Y, así, digo
que llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por más señas dicen que hizo una muerte de un ángel, que yo no me hallé presente, que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque…” (Don Quijote II, 31).

Una pequeña referencia a la molienda de los cereales se describe en el siguiente
pasaje “acertó a pasar por allí un labrador de su mesmo lugar y vecino suyo, que venía de llevar una carga de trigo al molino”, (Don Quijote I, 5); aparte de desplazarse a la molienda el narrador del Quijote nos habla de la profesión de labrador, aquel que cultiva y vive de su propia explotación agrícola.

A lo largo de la máxima obra cervantina también se hace referencia al otro gran
monocultivo de La Mancha: la vid que está presente como aparece en episodio de la Ínsula Barataria, cuando Sancho abdica de Gobernador : “Mejor se me entiende a mi de arar y cavar, podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos” (Don Quijote II, 53), nos describe las labores fundamentales de la viña que siguen en la actualidad realizando, una única frase dónde Sancho describe, excepto la vendimia, la viticultura durante todo el año de la vid.

El fruto del racimo de la uva, el vino después de la mágica transformación, está
presente en toda la obra, siendo una de las máximas expresiones la relación de Sancho con su bota de vino, en las celebraciones como las bodas de Camacho, la aventura con los odres de vino, en el bálsamo de Fierabrás…, la relación de la novela universal con el vino bien merece un estudio aparte.

Es una breve prospección al mundo agrícola cervantino que con pinceladas maestras
nos dibujó “el Príncipe de los Ingenios” para la posterioridad el modus operandi de la gente manchega apegada a la tierra que ha perdurado hasta hace pocas generaciones, hasta nuestros antepasados más próximos.

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Marciano Ortega Molina


Notas
(1) Yugada: medida de tierra= 50 fanegas o 32 ha, que puede arar una yunta en un día.

 

Caballeros y Damas encantados en la Venta del Quijote

NP

Los participantes en la Mesa Redonda de izquierda a derecha: Zacarías López-Barrajón Barrios (moderador) Enrique Suárez Figaredo (ponente), Lucía López Rubio (ponente) Víctor Manuel Esquinas (Globalcaja en representación de todos los patrocinadores) Ana María Contreras Pavón (alcaldesa de Puerto Lápice) y Luis Gómez Canseco (ponente)

 

Luis Gómez Canseco, Lucía López Rubio y Enrique Suárez Figaredo, con la moderación de Zacarías López-Barrajón, han dejado encantado al público asistente con sus ponencias en las que han desgranado la gran influencia que los libros de caballerías tuvieron sobre el Quijote

Puerto Lápice (Ciudad Real), 08-04-2019.- La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha organizado por tercer año consecutivo la Mesa Redonda Cervantina que en esta ocasión ha tratado sobre “El Quijote y los libros de caballerías”.

El acto tuvo lugar el sábado 6 de abril en el marco incomparable de la Venta del Quijote con gran afluencia de público en la sala, además de ser retransmitido en directo para todo el mundo a través de streaming. La estrecha colaboración entre entidades públicas y empresas privadas colaborando como  patrocinadores (Ayuntamiento de Puerto Lápice, D.O. La Mancha, Globalcaja, Bankia, Venta del Quijote, Hotel el Puerto, Intedhor, Centro Médico Rondilla, Trofeos Alonso Quijano, Jesús Sánchez Carpinteros, Moisés Mata, Restaurante la Fabrica, Autotrak Mercedes, Aceite la Casa del Médico,  MacmaOil, Roberto Pazos Climatización y Vulcanizados Manchegos) ha posibilitado que este evento cultural haya resultado exitoso y haya podido obtener la máxima difusión.

Bajo la moderación de Zacarías López-Barrajón Barrios, Académico Correspondiente de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y miembro destacado de esta Sociedad, los ponentes han cautivado al auditorio  con sus entretenidas y didácticas ponencias  utilizando medios audiovisuales que han mantenido al auditorio totalmente expectante ante sus intervenciones. El público asistente recibió una autentica e impagable transferencia de conocimientos a cargo de los ponentes.

Luis Gomez Canseco ofreció en su intervención una explicación sobre el proceso de construcción del Quijote y como Cervantes, que conocía todas las novelas de caballerías, utilizó ese conocimiento en la  escritura de su obra pero no quedándose sólo en eso se permitió a sí mismo una gran libertad de escritura  utilizando para ello una ingente cantidad de recursos nunca antes vistos, que junto a su espectacular forma de narrar inició un camino por el que transitaron después de él la mayoría de escritores de su época.

Por su parte Enrique Suárez Figaredo hizo un recorrido histórico por los cerca de cien años en que tuvieron su mayor auge las novelas de caballerías y acabó reseñando que a pesar de las escasas novelas que de este género se publicaron tras la aparición del Quijote dejaron gran impronta para el futuro hasta el punto de que gran parte de la literatura y filmografía actuales se basan en los arquetipos de las novelas de caballerías.

Para finalizar las ponencias, Lucía López Rubio ofreció un recorrido caballeresco por las sagas cinematográficas y televisivas actuales desde Harry Potter a Juego de Tronos, que captó de forma incondicional la atención del público asistente.

Como conclusión de la Mesa Redonda se extrajeron las siguientes reflexiones:  si bien el Quijote no fue el causante de agotar el tema caballeresco en lo relativo a la publicación de novelas de esa temática (sino que el tema “murió” por sí mismo, por desgaste tras más de cien años en el mercado y por no ser demandadas ya más novelas de caballerías al haber cambiado el gusto de los lectores), sí  que fue contemporáneo casualmente con la desaparición de este género.

Pero lo más importante que cabe extraer como conclusión es que los libros de caballería “daban la vida” en aquella época a los lectores, les entretenían, les sosegaban y les hacían olvidarse de su penalidades, tanto es así que al humilde  Alonso Quijano, le dieron literalmente una vida nueva transformándolo en don Quijote de la Mancha.

No hay que olvidar que la ficción épica es algo que necesitamos como seres humanos y que los hombres historias fantásticas que nos exciten y ejerciten nuestra imaginación, por ello  a pesar de haber desaparecido la publicación de novelas impresas, el género ha permanecido presente hasta la actualidad (con sus correspondientes actualizaciones) tanto en la literatura como en el cine y en las series de televisión.

La Mesa Redonda en su totalidad está disponible para ser visualizada en la web de la Sociedad Cervantina cervantesalcazar.com/

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

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Don Quijote, Amadís de Gaula y otros caballeros en la Venta de Puerto Lápice

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El sábado 6 de abril en Puerto Lápice se podrá en evidencia si influyeron los libros de caballerías y cuánto lo hicieron en Cervantes y en la escritura del Quijote, en la III Mesa Redonda Cervantina que llevará el nombre de El Quijote y los libros de caballerías 

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, organiza este año la tercera edición de esta iniciativa cultural poniendo en valor Puerto Lápice uno de los lugares de la comarca del Quijote 

Alcázar de San Juan 04-04-19. Puerto Lápice es nombrado hasta tres veces en la inmortal novela de Miguel de Cervantes y forma parte plenamente de la comarca del Quijote, lugar en el que ocurren la mayor parte de las aventuras del caballero andante quién fue armado caballero en una venta, por eso la Venta del Quijote es un lugar idóneo para celebrar la III Mesa Redonda Cervantina que este año llevará por título  “El Quijote y los libros de caballerías”.

Será interesante escuchar a los ponentes y comprobar sus teorías sobre las novelas de  caballerías, antes y después del Quijote, de su estructura, o de a quiénes estaban dirigidas, difusión y aceptación… De si el propio Quijote es o no una novela de caballerías, del hecho que parece irrefutable que Cervantes conociese las novelas de caballerías y las hubiese leído y de cómo influyeron en él para la estructura del Quijote y de otras obras como Novelas ejemplares, Persiles, etc…Y sobre todo para conocer su opinión de cómo por el contrario ha podido influir el Quijote para que se sigan leyendo las novelas de caballerías.

Los ponentes de la Mesa, verdaderos expertos en Cervantes y en la literatura del Siglo de Oro español,  van a disertar sobre todo lo expuesto y a buen seguro nos van a  apuntar curiosidades desconocidas para la mayoría de nosotros que sin duda nos van a hacer apreciar aún más el Quijote. La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan viene apostando desde su creación por difundir la obra de Miguel de Cervantes y por acercar el conocimiento y entendimiento del Quijote al público en general,  por lo que  esperamos que esta Mesa Redonda aporte mucha luz e información a un buen número de interesados en la inmortal obra cervantina a los que invitamos a asistir ya que la entrada es libre para todos los públicos.

El sábado 6 de abril en la Venta del Quijote de Puerto Lápice a las 12:00 de la mañana Zacarías López-Barrajón Barrios, Historiador y Académico, miembro de esta Sociedad Cervantina será el conductor de la mesa en la que tomarán parte:

Dra. Dª. Lucía López Rubio, Doctora en Lengua Española y sus Literaturas, profesora en la Universidad Carlos III de Madrid, máster en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid y magister en Alta Especialización en Filología Hispánica por la Universidad Nacional a Distancia y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Sus líneas de investigación se centran en la Literatura de los Siglos de Oro y especialmente en la figura de Cervantes y su obra, en torno a las cuales ha publicado varios trabajos. Es autora del libro El matrimonio en las Novelas Ejemplares y el Quijote. La influencia del modelo histórico, social y legal de los siglos XVI y XVII, obra que aborda distintos aspectos sobre la cuestión matrimonial en ambas obras de Cervantes.

Dr. D. Luis Gómez Canseco,  Catedrático de Literatura española en el Departamento de Filología Española y sus Didácticas en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Huelva. Sus líneas de investigación son la Literatura española, Edición crítica, Crítica textual, Humanismo e Historia de las mentalidades. Gómez Canseco ha trabajado en diversos aspectos de la literatura del Siglo de Oro –humanismo, narrativa, erudición, emblemática, poesía y teatro– y en autores como Cervantes, Mateo Alemán, Lope de Vega, Arias Montano, Rodrigo Caro, Francisco Sánchez de la Brozas, Alonso Fernández de Avellaneda, Polo de Medina o Pedro de Valencia.

Y finalmente, D. Enrique Suárez Figaredo, Ingeniero eléctrico ya jubilado, investigador residente en Barcelona, estudioso del Quijote, editor y descubridor de una edición desconocida del Quijote de Avellaneda, que a la postre se trató de la primera y más antigua entre los fondos de la Biblioteca Nacional. Gran conocedor del mundo de la edición en el Siglo de Oro, ha editado  gran parte de las novelas de caballerías de la época especialmente la Historia del muy noble y esforzado Conde Partinuplés. Dedicó cinco intensos años a su propia edición del Quijote con miles de notas particulares a la obra. Ha sido colaborador en el Quijote del Instituto Cervantes, última edición, coordinada por Francisco Rico..

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

El profesor Carlos Mata Induráin, un verdadero influencer cultural, visita Alcázar de San Juan

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El profesor Carlos Mata Induráin quinto por la izquierda

En una jornada intensa y fructífera de charla sobre Cervantes y su obra que compartió con la Sociedad Cervantina alcazareña, Carlos Mata también conoció algunos de los recursos turísticos de Alcázar y dejó un grato recuerdo con sus palabras. “El Quijote nos apasiona, nos emociona y nos une. Y hay medios para conseguir que los jóvenes lo conozcan y lo lean”, afirmó convencido el profesor navarro. 

Alcázar de San Juan, 01-04-2019.- El pasado sábado 30 de marzo, dentro de la actividad denominada los “Almuerzos de don Quijote”, visitó Alcázar de San Juan el profesor Carlos Mata Induráin, quien además de ejercer como docente es Secretario General e investigador del Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra, Secretario del Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA) y correspondiente en España de la Academia Boliviana de la Lengua Española. Entre su extensa y variada producción, Cervantes, el Quijote y las recreaciones quijotescas y cervantinas en distintos géneros literarios ocupan un lugar central. No en balde es también en la actualidad vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Cervantistas.

El profesor Mata Induráin, junto con varios miembros de la Sociedad Cervantina de Alcázar, visitó primero el museo que Moisés Mata conserva en la planta segunda de su papelería en la calle Castelar, donde ha reunido importantes piezas de su producción impresa en postales y carteles, así como las diferentes máquinas que son parte de la historia de la conocida empresa de imprenta, papelería y librería.

Posteriormente hicieron un recorrido por el Museo del Hidalgo, donde Carlos Mata se mostró agradablemente sorprendido de la claridad expositiva del museo, de su enfoque interactivo y de la luminosidad del edificio, valorando muy positivamente su funcionalidad y el extraordinario espacio cultural que los alcazareños ofrecen a sus visitantes. Que el museo esté ubicado precisamente en la calle Cautivo, le pareció un extraordinario guiño cervantino.

El recorrido terminó en la azulejería del parque Cervantes, donde pudo contemplar cómo están contadas gráficamente las dos partes del Quijote en su orden cronológico correcto y abarcando toda la obra de principio a fin. También tuvo la ocasión de saludar al artista Franz Campoy, que está dando los últimos toques a la decoración en grafiti del auditorio del parque con un excelente resultado.

Además de una persona encantadora y cercana, Mata Induráin es un verdadero experto en la literatura española del Siglo de Oro, sobre todo en la comedia burlesca y en las recreaciones quijotescas, que domina como pocos. Este fue uno de los temas de conversación durante la tertulia, en la que explicó lo bien que se prestaban los personajes de don Quijote y Sancho Panza a la teatralización, o sea, su paso al teatro, desde fechas muy cercanas a la publicación de la novela, y esto por dos motivos: el primero y fundamental, por la enorme potencia teatral de ambos personajes, que muy fácilmente pueden ser llevados a escena; y el segundo, por la capacidad y maestría del novelista al narrar sus aventuras. La crítica ha advertido una profunda teatralidad en muchos episodios del Quijote, y no conviene olvidar a este respecto que Miguel de Cervantes fue un gran hombre de teatro y que, quizá, su verdadera y mayor pasión fuera la de escribir para el teatro.

En su estancia en Alcázar el profesor Mata habló de cómo desde el GRISO se ha dado un gran impulso al estudio de la literatura española de esa floreciente época en la que convivieron muchos de los mejores escritores de nuestra historia, promoviendo ediciones críticas y anotadas de las obras de Calderón, Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo, etc. A través de sus investigadores, y gracias también a las publicaciones y actividades del Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), se han podido dar a conocer obras que no eran de fácil acceso, pues no contaban con ediciones modernas, y quien quería leerlas debía consultar ediciones antiguas, decimonónicas, o incluso las originales del siglo XVII. Tanto el GRISO como el IDEA ofrecen un servicio al público de excepcional importancia, ya que ponen a disposición de todos los interesados, en acceso abierto, los resultados de buena parte de sus investigaciones.

También puso sobre la mesa la por desgracia incuestionable realidad que está ocurriendo relativa a la pérdida de peso de las Humanidades en nuestra sociedad y, en consecuencia, en la formación de los alumnos. Se da así la curiosa paradoja de que mientras existen grupos de investigación y estudio al más alto nivel, por otra parte hay estudiantes universitarios que apenas conocen a Garcilaso, que saben muy poco de la producción de Lope de Vega, Góngora, Quevedo y Cervantes, más allá de unas lecturas y referencias básicas.

Mata Induráin es un trabajador incansable de las redes sociales, donde mantiene una constante presencia, difundiendo de forma asidua sus trabajos y los del GRISO, y dando noticia de su asistencia a congresos, manteniendo informado en todo momento a las personas interesadas en estos temas, quienes buscan sus perfiles y su blog Ínsula Barañaria (que se encuentra próximo a alcanzar los dos millones de visitas) para estar al corriente de las novedades relativas a la literatura del Siglo de Oro. Como destacó en su conversación, en nuestros días no es difícil encontrar información sobre un determinado asunto; al contrario, existiendo como existen cientos de miles de páginas web, lo importante es saber filtrar esa información para localizar los contenidos de calidad. Y este, comentó Mata, es uno de los objetivos fundamentales de su blog: ofrecer, de manera gratuita, materiales didácticos, pero de alta calidad científica, que pueden ser usados por docentes y alumnos de todo el mundo, y en general por todas aquellas personas que gusten de la literatura y la cultura del Siglo de Oro hispánico. Esta faceta divulgativa de su trabajo, de transferencia de conocimientos a la sociedad, es una labor ineludible para el profesor Mata Induráin, con la que siempre se ha sentido especialmente comprometido.

En relación con el tema de la lectura del Quijote por los alumnos, y teniendo siempre en cuenta su edad, nuestro visitante señaló que no es productivo obligar a nadie a leer, porque eso puede provocar un efecto contrario de rechazo; y menos aún en el caso de los textos cervantinos, que si bien son fuente de luz, pueden no estar al alcance de muchos lectores (por sus múltiples niveles de lectura e interpretación, por la pérdida de referencias con respecto a la sociedad de aquellos lejanos siglos, etc.). La lectura de obras tan complejas (y al mismo tiempo tan gratificantes y enriquecedoras) como el Quijote debe ser acometida con un necesario conocimiento de la época y del ambiente en que se escribieron. Por esta razón, puede ser muy conveniente iniciar a los niños y jóvenes al Quijote con ediciones adaptadas a su edad, o bien a través de pequeñas dosis selectas que inciten a la lectura completa del texto cervantino en el futuro.

Igualmente, las nuevas tecnologías pueden desempeñar un papel fundamental a la hora de divulgar los personajes y temas del Quijote. Es importante conocer los medios en que se desenvuelven nuestros jóvenes actuales, rodeados de tecnología y usuarios habituales de redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram…): si los jóvenes están ahí, el profesor Mata Induráin cree que hay que ir a buscarlos allí donde se encuentran. Afirmó convencido que hay medios para conseguir que los jóvenes conozcan y lean el Quijote, y eso se puede conseguir en buena medida a través de los formatos que ellos más consumen: música, películas y series, vídeos, dibujos animados, cómics y pequeñas “píldoras” en redes sociales. En este sentido, también los soportes más clásicos de las artes (pintura, escultura, música, danza, etc.) son especialmente válidos para acercar al público la historia de don Quijote.

En definitiva, la del profesor Carlos Mata Induráin fue una visita muy fructífera que abre a la Sociedad Cervantina de Alcázar una nueva línea de colaboración con el mundo cervantino, y que la hace ir creciendo en sus objetivos de propiciar el conocimiento, el estudio y sobre todo la lectura de la obra de Miguel de Cervantes. 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Empresas de la comarca del Quijote que apuestan por la cultura

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El sábado 6 de abril tendrá lugar la tercera edición de la Mesa Redonda Cervantina en Puerto Lápice gracias al patrocinio de empresas de nuestra comarca 

Alcázar de San Juan, 20-03-2019.-  Entre las diferentes actividades de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan la Mesa Redonda Cervantina ocupa un lugar de privilegio, actividad que se prepara con mimo y dedicación desde que acaba la edición anterior -no en vano en este año 2019 se va a celebrar su tercera convocatoria- y actividad a la que desde el principio de su gestación los cervantistas alcazareños quisieron otorgar  un carácter itinerante y que se pudiera celebrar en los diferentes pueblos de la comarca del Quijote  (las anteriores ediciones fueron en El Toboso -2017- y en Quero -2018-).

Este año 2019 la III Mesa Ronda Cervantina tendrá lugar en Puerto Lápice, en la Venta del Quijote, un lugar idóneo para esta celebración que en esta edición llevará por título “El Quijote y los libros de caballerías”.

A esta Mesa Redonda vienen ponentes de nivel nacional (muchos de ellos de nivel internacional) ampliamente conocidos y reconocidos dentro del mundo cervantino lo que está al alcance de esta modesta Sociedad en parte por su incesante y arduo trabajo desarrollado desde hace casi seis años (tanto por la organización de sus “Almuerzos de don Quijote” actividad mediante la cual vienen a conocer nuestra ciudad  invitados de reconocido prestigio cervantino, como también por la asistencia de los miembros de la  asociación cultural tanto en los diferentes congresos, como por su participación como ponentes en jornadas y eventos cervantinos), y en otra parte muy importante es posible gracias al apoyo económico que brindan empresas de nuestra comarca que apuestan decididamente por  la cultura y hacen posible que con su soporte puedan tener lugar eventos culturales de esta envergadura.

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Justo es por tanto, reconocerles su ayuda y dedicarles unas sinceras palabras de agradecimiento. No obstante, la participación en esta actividad no está definitivamente cerrada ya que hasta el día 31 de marzo aún pueden sumarse a esta iniciativa cultural las empresas que lo deseen contactando con la Sociedad Cervantina en la dirección de correo electrónico mailto: cervantinalugarquijote@gmail.com

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El profesor navarro Carlos Mata Induráin en los “Almuerzos de don Quijote”

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Visitará nuestra ciudad el sábado 30 de marzo invitado por la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan  

Alcázar de San Juan, 19-03-2019.-  El doctor Carlos Mata Induráin estará en Alcázar de San Juan el 30 de marzo para tomar parte de los “Almuerzos de don Quijote”, actividad que organiza regularmente la Sociedad Cervantina de Alcázar y en la que personalidades relevantes del mundo cervantino visitan nuestra ciudad para conocer sus recursos y para mantener un encuentro -que se suele prolongar por horas- con los asociados, en el que la transferencia de conocimientos es siempre espectacular y a la vez enriquecedora para los miembros de la Sociedad.

Carlos Mata Induráin, Profesor Titular acreditado, es Doctor en Filosofía y Letras (Filología Hispánica, programa de Literatura Española) por la Universidad de Navarra en mayo de 1994 con Premio extraordinario de Doctorado, en la actualidad es Profesor Asociado del Departamento de Filología de la Universidad de Navarra (Pamplona, España), Secretario General e investigador del Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra y Secretario del Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA). También Vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Cervantistas y Correspondiente en España de la Academia Boliviana de la Lengua.

Sus principales líneas de investigación se centran en la literatura española del Siglo de Oro: comedia burlesca, autos sacramentales de Calderón, Cervantes y las recreaciones quijotescas, etc.  Se ha interesado igualmente por la literatura colonial (en especial la de ámbito chileno) y por la literatura española moderna y contemporánea (drama histórico y novela histórica del Romanticismo español, novela de la guerra civil, cuento español del siglo XX…).  Además, desde hace varios años está desarrollando un proyecto sobre la Historia literaria de Navarra. En todas estas áreas ha publicado diversas monografías y artículos, y ha sido editor de varias obras literarias.

Es miembro de la Asociación Internacional Siglo de Oro (AISO), la Asociación Internacional de Hispanistas (AIH), la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro (AITENSO) y la Asociación de Cervantistas (AC).

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Carlos Sander Álvarez, El Quijote de don Quijote

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En marzo de 1959, ahora hace exactamente 60 años, el poeta chileno Carlos Sander peregrinaba por la Mancha en busca del espíritu de don Quijote. Era cónsul de Chile en Madrid. Había llegado a España como agregado cultural de su país en 1951 y entre uno de sus objetivos personales era visitar la Mancha de don Quijote, la Mancha de Cervantes. Ocho años después pisaba los lugares y escenarios del Quijote. Desde Alcázar de San Juan, donde quiso ver la controvertida partida de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra que la tradición alcazareña asegura que es del autor del Quijote, pone rumbo a Campo de Criptana para contemplar los “gigantes” contra los que don Quijote entra en descomunal batalla.

Sander comprueba, durante los ocho kilómetros que separan ambos lugares manchegos, la inmensa llanura tantas veces descrita, el horizonte alucinantemente plano, casi mágico. Y recuerda una metáfora, de Víctor de la Serna, sobre este espacio geográfico que encantó a Cervantes, y embruja a quienes andan por ella: “La tierra se va haciendo tan plana, que el viento podría llevar una uva rodando desde Alcázar a Campo de Criptana”.

Entra en La ciudad de los Molinos y ¡solo cuatro molinos le reciben! Él ya lo sabía, su amigo Gregorio Prieto, el gran pintor manchego,  se lo había confesado. Prieto quería salvar los molinos de viento de la Mancha del olvido, porque “aunque hayan perdido su significación industrial ante mejores procedimientos técnicos, hay que defenderlos, ya que el genio tocó con su vara mágica las altivas siluetas y los convirtió en inmortales”. Sander está desolado, como Prieto, al ver que Campo de Criptana se haya quedado casi sin ellos, solo cuatro quedaban en pie de los más de treinta que disponía para moler el trigo de sus vecinos, y de los lugares de alrededor.

Está, por fin, en la criptanense  Sierra de La Paz. Dice sentir un momento sacro, ese que todo peregrino siente cuando al fin llega a su meta deseada. Sander deseaba estar junto a estos gigantes malheridos por el paso del tiempo y dice apreciar entre ellos el espíritu de don Quijote. Le acompañan el alcalde, también poeta, José González Lara y Francisco Granero y Martínez Borja, uno de los vecinos más ancianos de Campo de Criptana, con cerca de noventa años. Así nos describe ese momento:

         “Con mis compañeros camino por entre los molinos, que me enseñan su corpachón blanco, su techo circular y brillante, su puerta, sus doce ventanas pequeñas o “vientos” y sus aspas forradas por cuatro velas. Cruzo por cimientos que fueron enhiestos molinos y que el tiempo destruyó. Había en esta Sierra de la Paz, treinta y cuatro molinos y sólo quedan cuatro. Son Los reyes de Criptana. Los cuatro mosqueteros que cuidan de la villa blanca. Tienen nombres extraños y manchegos: “El Infanto”, “El Burleta”, “El Sardinero” y “El Culebro”.

Hablan de las dudas que surgen para situar geográficamente unas aventuras u otras de don Quijote. Para los tres, Cervantes enmarcó la aventura de los molinos de vientos en las crestas de Campo de Criptana. Incluso asegura Sander, como lo hace también su amigo Prieto, conoce dónde pudo inspirarse Cervantes:

         “Lo que sí es indudable y sin lugar a discusión, es que Campo de Criptana fue la villa que inspiró a Cervantes para su escena de los molinos de viento. Y él saco esa escena del emblema que tiene el escudo de Alcázar de San Juan, el pueblo vecino y que muestra a un caballero arremetiendo, lanza en ristre, contra un castillo. Ahí está la base de la escena inmortal en que Don Quijote de la Mancha, ciego por su ideal, arremete contra un molino, que con sus aspas lanza por tierra a caballo y caballero.”

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Carlos Sander estaba invitado por el alcalde para impartir una conferencia sobre “El presente de la hispanidad”. Es un hispanoamericano convencido. Después del almuerzo, durante una reunión en el ayuntamiento, siguen hablando “de América y de España. Se conversa de Cervantes y de Don Quijote. Y se habla de molinos, de los molinos de Campo de Criptana.” Y es en esta reunión cervantina y molinera, cuando una idea le susurra al oído. Antes el alcalde le había mostrado el proyecto, casi irrealizable por el gran coste económico para las arcas locales, de volver a levantar los molinos de la Sierra de La Paz. Sander no tarda en compartir su idea allí mismo ante el entusiasmo de todos, especialmente del propio alcalde: restaurar los molinos de Campo de Criptana, haciendo que cada país de América reconstruyera uno de ellos en el mismo sitio y con el mismo nombre que los conoció Cervantes, colocando dentro de él un museo artístico e intelectual del país, y el de Chile sería el primero de ellos. Así, el coste de reconstrucción de cada molino, unas 150.000 pesetas, serían sufragadas por cada país americano, siendo así viable el sueño del alcalde.

Y con esta idea, casi quijotesca, regresa a Madrid. Convoca a la prensa y comunica al mundo el proyecto, que no duda en liderar. Todos los periódicos y radios se hacen eco de la noticia con este titular: “Los países latinoamericanos auspiciarán la reconstrucción de los molinos de Don Quijote”, con el siguiente subtítulo: “La iniciativa presentada en ese sentido por el escritor y Cónsul de Chile en Madrid, Carlos Sander, recibe la más amplia acogida”. Poco después es sustituido en sus funciones en el Consulado y partía hacia Chile.

Recién llegado a su país no tarda en ponerse a trabajar. Decía que: “A pesar de ser poeta, soy realista y ejecutivo y creo en la perogrullada de que el movimiento se prueba andando”. Estaba seguro que Chile y América recibirían con entusiasmo su idea;  cree que “todo americano tiene adentro un Quijote y un Alonso Quijano”, al menos él si lo tenía. Habla con la dirección de Radio Sociedad Nacional de Minería y les convence de su proyecto, comenzando la emisión de un programa, que dirigía él mismo, con el título “Campaña por los molinos del Quijote”. Carlos Sander recordaba tiempo después como “poco a poco la débil llama se convirtió en fuego y el fuego en gran incendio benéfico… Pero mucho cuesta conseguir dinero para este tipo de obras y sólo los de alma quijotesca podían colaborar. La primera donación recibida fue de la Corporación de Ventas de Salitre y Yodo”, donando treinta mil pesetas, ¡la quinta parte de lo que se necesitaba!

Esas treinta mil pesetas se enviaron al Consulado de Chile en Madrid para que se entregaran en Campo de Criptana, y formaran parte del acto solemne de la colocación de la primera piedra del molino de viento de Chile, que tendría el nombre de “Quimera”, como su original del siglo XVI. El acto tuvo lugar con la presencia del embajador de Chile, que hacía entrega del dinero al emocionado alcalde. El acta depositada debajo de la primera piedra del molino decía:

“En la Villa de Campo de Criptana, a veintinueve de noviembre de 1959, el Excelentísimo señor Embajador de Chile, con el señor alcalde de esta villa, don José González Lara, proceden a colocar la primera piedra en el molino de viento que dicha república construye, restaurando uno de aquellos “treinta o poco más” que Cervantes cita en su libro inmortal y que fueron los que en desigual y famosa batalla contendieron con el Caballero del Ideal”

El dinero siguió recaudándose, principalmente en la ciudad de Santiago de Chile, hasta conseguir que un año después, el 4 de diciembre de 1960, el molino “Quimera” estuviese terminado y se inauguraba en un acto cargado de emotividad, en el que estuvieron presentes todos los embajadores de Hispanoamérica en la Sierra de La Paz. Carlos Sander vivió este momento desde su casa de Santiago de Chile, donde el verano austral contrastaba con el frío invierno manchego. Su sueño, y el del alcalde criptanense, se había cumplido.

El poeta manchego José Ochando García, contemplando en Campo de Criptana como renacía el viejo molino “Quimera” casi de sus mismas cenizas, escribe un poema lleno de agradecimiento a Chile, con el título “Molino de Don Quijote”. Así termina:

¡Viejo Arauco, nuevo Chile, antigua savia,

sangre nuestra, nuestra entraña!

déjame que te abrace: ¡Soy España!

Después fue Argentina, quien reconstruyó el molino “Pilón”, Costa Rica el “Cariari”, Perú el “Inca Garcilaso”…

El proyecto de Carlos Sander no acababa con volver a ver los molinos como los vio Cervantes:

“Mi proyecto es mucho más ambicioso que la mera construcción de molinos. Yo pretendo que el Estado español trace lo que se dará en llamar la “Ruta del Quijote” a través de todos los pueblos cervantinos, construyendo paradores y hoteles, lo cual será una fuente fabulosa de ingresos. Además hay que conseguir que la UNESCO levante en Campo de Criptana un gran monumento al Quijote. Y asimismo, se pretende construir un “Auditorium”, en torno a los molinos, para conferencias y actos culturales cervantinos”

Hoy es domingo, 10 de marzo, amanece en la Mancha un día soleado, sin nubes, frío, aunque a mediodía llegaremos a superar los veinte grados. Quiero hacer el mismo camino que hizo Carlos Sander  hace sesenta años, dejar atrás Alcázar de San Juan, mi ciudad, y subir a la Sierra de La Paz, de Campo de Criptana. Sé que no voy a ver ese gran monumento levantado por la UNESCO, ni ese auditorio en torno a los molinos. Aquí, aparte de González Lara, el poeta alcalde de Campo de Criptana, no quedó nadie que creyera y siguiera su proyecto, ¡qué lástima! Lo de la “Ruta del Quijote”, todo quedó en un disparate, de diseño y de presupuesto, creado para las fiestas del cuarto centenario de la publicación de la Primera Parte del Quijote, en 2005, que hoy está en el olvido, y una nueva “Ruta” organizada por la actual Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, falta de ingenio y seriedad literaria.

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Como siempre, subo a la Sierra de La Paz por un camino en el que se revive la misma imagen real que un día vio Cervantes, he hizo ver en la ficción a don Quijote, apareciendo ante mí los gigantes de Campo de Criptana. Dejando las últimas casas por el camino que lleva a la ermita del Cristo de Villajos, me encamino hacia ellos.

Paso junto a restos de molinos que siguen esperando, sesenta años después, que venga otro Carlos Sander, o que Campo de Criptana tenga otro alcalde con la sensibilidad de aquel poeta, José González Lara, y vuelvan a tener vida. Junto a ellos, dentro de sus entrañas, el silencio manchego es aún más profundo. Al abrigo de sus gruesos y desvencijados muros hay una extraña sensación. Son gigantes vencidos, no por don Quijote, sino   por la desidia de tantos gobernantes que no han sabido apreciar el legado que nos hizo Cervantes. Lejos quedan los crujidos de las maderas cuando el viento movía sus aspas vestidas con las velas, el polvo y el olor a harina que lo inundaba todo, los costales de grano con las iniciales del labrador preparados para transformarse en harina, junto a las medidas de madera con las que los molineros cobraban su trabajo, la “maquila”, en harina y que tantas discusiones acaloradas daban entre molinero y labrador, que transcendían varios cientos de metros alrededor.

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En la Oficina de Turismo, que se encuentra en uno de los molinos, pregunto si puedo ver en el interior del molino “Quimera” el museo de Chile. Las dos personas que me atienden se miran extrañadas. Una de ellas me dice que en el interior del molino no hay ningún museo sino una exposición de imágenes de Semana Santa, y que no saben cuando el responsable lo abrirá, pues no depende de ellos. Ante mi insistencia, me dicen que no saben nada del material museístico que Chile dejó depositado en el molino.

Algo contrariado me voy a la puerta del “Quimera”. Llevo en mi mochila, además de mi Quijote, un libro en prosa del poeta  Carlos Sander, con un dibujo en la portada de Gregorio Prieto: “En busca del Quijote”. Lo compré, de segunda mano, a un librero de Santiago de Chile, en 2013, en unos de mis primeros viajes al país austral. Leo un rato el viejo libro que en 1967 publicó sobre su peregrinación en busca del espíritu de don Quijote en la Mancha, y subrayo en su página 295: Quien recorre la Mancha deberá creer en hadas, en fantasmas, en Caballeros Andantes y en bellas Dulcineas”. Sin duda alguna, él creía que en cualquier camino, lugar o paraje de la Mancha se iba a encontrar con esas  hadas, sueños e ideales caballerescos, como yo también aseguro que están, solo hay que venir a buscarlos con un Quijote en la mochila, sin prisas, a horcajadas sobre el lento Rocinante.

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Esta villa molinera agradeció a Carlos Sander su proyecto y puso su nombre a una calle, muy cercana a estos “gigantes”, pero casi nadie en Campo de Criptana sabe quién fue este gran poeta chileno e impulsor, junto al alcalde, de que esta imagen que hoy vemos en su sierra sea posible.  El año próximo de 2020 bien podría recordarse en esta villa molinera el sesenta aniversario de la inauguración del molino chileno “El Quimera”, y la figura de Carlos Sander. Tiempo para que el ayuntamiento criptanense se ponga manos a la obra. No sé qué habrá sido del material museístico que la Universidad de Chile preparó para su exposición en este molino, pero que volviese a estar en él, aunque fuese temporalmente, sería el mayor homenaje que a Carlos Sander, y a Chile, se le podría hacer.

Desde aquí, sentado en el “Quimera”, su sueño, su quimera,  mi recuerdo para Carlos Sander Álvarez, “El Quijote de Don Quijote”, como lo definió, en 1961, Leandro de la Vega. Yo,  simplemente lo defino como un loco muy cuerdo. ¡Ojala hubiera en estos tiempos locos tan cuerdos como Sander!

                                               Luis Miguel Román Alhambra

 

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote  https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/2019/03/11/carlos-sander-alvarez-el-quijote-de-don-quijote/