Demasiados condicionales y ninguna certeza sobre los restos de Cervantes

Cervantes Alcazar 4

 

Según los datos históricos y los registros consultados (libro de enterramientos de la iglesia parroquial de San Sebastián) Miguel de Cervantes fue enterrado en la pequeña iglesia inicial del convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas de Madrid y posteriormente trasladado a la nueva una vez que hubieron transcurrido unos cien años y en todo caso antes del decenio de 1730 que fue cuando concluyeron las obras de ampliación de la iglesia conventual actual.

Como tampoco está documentado ningún traslado posterior de resto mortal alguno, ya teníamos claro que Miguel de Cervantes se encontraba enterrado ahí, aunque desconociésemos el lugar exacto de su tumba.

Tomado del libro de difuntos de la iglesia parroquial de San Sebastián

Tomado del libro de difuntos de la iglesia parroquial de San Sebastián

 

Una vez leído en informe oficial sobre la búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes y sabedor de las dificultades que el equipo multidisciplinar ha encontrado para su localización, es el momento en que manifiesto mi opinión al respecto: demasiados condicionales y ninguna certeza sobre sus restos.

Demasiados condicionales pospretéritos del verbo “poder” aparecen en el informe y ninguna certeza o afirmación rotunda (como por otra parte cabría suponer) en un informe científico elaborado por reputados profesionales considerados entre los mejores de España y mundialmente conocidos y valorados.

En relación con las vestimentas encontradas, en el estudio de indumentarias realizado por Elvira González y Lucinda Llorente (Museo Nacional del Traje de Madrid) se dice:

“Alejado del extremo lujo de la indumentaria litúrgica de este momento, nos encontramos unas prendas muy sencillas que también existían en este período. La simplicidad del tejido y del encaje, junto con su disposición en las prendas podrían encuadrar a estos restos dentro del período del siglo XVII”.

Entre los objetos hallados hay también una moneda de 16 maravedíes que ha sido datada sobre el año 1660. Sobre ella leemos en el Informe sobre la Moneda de la reducción 4.2/32 firmado por Alberto Canto García (Universidad Autónoma de Madrid) lo siguiente:

“Independientemente de la ceca a la que pueda pertenecer, las fechas son muy similares para todas ellas porque esta moneda sólo proporciona una cronología aproximada para los primeros años de la década de 1660.”

Respecto de la enfermedad que causó la muerte de Cervantes, Julio Montes-Santiago (Complejo Hospitalario Universitario de Vigo) manifiesta en el informe médico:

“En conclusión, siguen persistiendo numerosas lagunas sobre las causas definitivas de la enfermedad mortal de Cervantes. A las hipótesis diagnósticas emitidas de diabetes mellitus, cirrosis hepática o insuficiencia cardiaca, quizá debería añadirse la hipótesis de una uremia terminal con desarrollo de un síndrome nefrótico y anasarca como causa de su muerte”.

Y finalmente, de entre los restos óseos sacados a la luz, una mandíbula y varias esquirlas de huesos, podrían ser de Miguel de Cervantes, lo cual no es improbable pero tampoco podemos determinar con certeza que lo sean, ni tan siquiera cuales de esos restos corresponderían al insigne escritor ya que a todas las mandíbulas les faltan piezas dentales ante mortem -cosa que era normal que ocurriese entonces y aún ahora- a las personas mayores, de en torno a los 69 años, edad a la que los biógrafos sitúan la muerte de Cervantes; por lo que a modo de conclusión general que engloba al resto de las aportaciones de todos los miembros del equipo, en el informe de la excavación, realizado por Almudena García Rubio y Francisco Etxeberria podemos leer:

“En definitiva, a la vista de toda la información generada en el caso de carácter histórico, arqueológico y antropológico, es posible considerar que entre los fragmentos de la reducción localizada en el suelo de la cripta de la actual Iglesia de las Trinitarias se encuentren algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes.”

Por lo tanto, ya se ha encontrado el lugar exacto donde reposaban los restos: enterrados en el suelo de la cripta, dentro del sector 4.2 y en el tercer y más profundo nivel, situado en el estrato geológico (debajo no hay más restos), pero ocurre que han sido encontrados formando parte de una reducción, junto con otras 16 personas más, por lo que no se han podido individualizar sus restos.

Estamos como estábamos: don Miguel se encontraba en un lugar indeterminado del convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid y ahí sigue.

Ahora, a mí me surgen unas preguntas: si no se han podido individualizar sus huesos, ¿Cómo se van a venerar los restos que de él quedan?, ¿Quizás eligiendo al azar algunos de ellos para formar parte de un mausoleo?, ¿O quizás situándolos todos juntos para que los restos de sus compañeros de enterramiento no sólo hayan compartido con él cuatrocientos años de descanso sino que también compartan con él la gloria de ser visitados?

Estatua dedicada a Miguel de Cervantes en Alcázar de San Juan

Estatua dedicada a Miguel de Cervantes en Alcázar de San Juan

 

En cualquier caso, eso es secundario, lo más importante comienza ahora: ¿Cómo va a influir el resultado de este hallazgo en la lectura del Quijote y del resto de las obras del manco de Lepanto?, ¿Cómo podemos (nuestra sociedad) hacer que se active el conocimiento de sus obras por la generación actual y por las siguientes generaciones si ni antes de comenzar la búsqueda, ni ahora que se ha dado por finalizada (en su segunda fase), siquiera desde el Ayuntamiento de Madrid que ha sido la entidad más interesada en ello, ni desde institución alguna se ha elaborado un plan cultural para la puesta en valor de la figura y la obra escrita de Cervantes, ni mucho menos para que se fomente la lectura de la misma.

Como bien decía Caballero Bonald en el mismo momento en que se hizo público el hallazgo: “Hay que hacerle justicia a Cervantes, no a sus restos.”

En cambio en la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote, a la cual pertenezco, ya en el primer momento de su creación tuvimos meridianamente claro el objetivo primordial de la asociación: fomentar la lectura y divulgar el conocimiento de toda la obra de Cervantes. Nuestras actividades y fines sociales no se encaminan a otro lugar que no sea la consecución de este objetivo.

 

Constantino López Sánchez-T.

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

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